14 de marzo de 2016

El biblioclasta





Hay un randa que lleva ya varias semanas mutilando libros del Rastro por el procedimiento de rasgar un número de páginas en cantidad como de un cuadernillo. El primero que vi así, una Ana Karenina de la colección Joya, me dio tanta pena que me lo llevé para restaurarlo (por cierto, ¿tiene alguien un ejemplar, que me lo preste para escanearlo?). Y ayer fueron profanados por el mismo procedimiento, al menos un Neruda conmemorativo de la RAE y dos Kafkas, en Impedimenta y Alianza.

Los vendedores ya están con la mosca detrás de la oreja y me han dicho que sospechan de alguien, pero que desconocen sus motivos.


[G.] 


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